domingo, 27 de enero de 2013

Palabras de despedida el 25 de enero

Las despedidas siempre son tristes, porque uno se había acostumbrado a las personas o a un lugar y ahora toca un cambio.
Ustedes saben, que no me voy, porque estoy molesto con Santiago de Chuco o porque no me haya gustado aquí y con Ustedes. Más bien me voy porque me necesitan en Trujillo en el movimiento de Schoenstatt y no se ha podido encontrar otra solución. Es decir, mi salida de Santiago es totalmente ajena a Ustedes, nadie tiene la culpa.
Más que tristeza hoy siento gratitud:
Doy gracias a Dios, porque hace 5 años me dirigió a Santiago de Chuco. Siempre me ha gustado su grandioso paisaje, me gustó caminar en los cerros, me gustó su gente.
Doy gracias a Dios porque me esperaban retos: había goteras en el templo, el centro pastoral estaba a medio construir y se mojaban los techos planos… Tenía que construir y construyendo se daban más proyectos que no quiero mencionarlos todos aquí… Pero Dios me dio la perseverancia y la ayuda necesaria de diferentes instituciones y personas…
Doy gracias a Dios por las personas que he conocido en esta parroquia. Al inicio me costó un poco, porque algunos son también bien testarudos. Sin embargo los he aprendido querer y he aprendido mucho de Ustedes. Doy gracias a Dios por cada uno, desde los niños hasta los ancianos, no voy a mencionar nombres, porque siempre me olvidaría de alguien.
Doy gracias a Dios por los grupos parroquiales y más que nada por los comités católicos en los caseríos. Muchas veces he salido al campo. Era muy lento, hasta conseguir apoyo en los caseríos, pero se ha logrado algo y estoy muy contento con el trabajo empezado.
Hoy día es el día de la conversión de San Pablo. Hemos escuchado, que él ha sido muy fervoroso en defender su religión, pero no conoció a Jesucristo y hasta perseguía a los cristianos. Sin embargo Jesús le aparece, le hace caer de su caballo y se quedó ciego por un tiempo. Allí recién se da cuenta, que toda su actividad no servía nada, porque no lo hacía por Jesucristo sino por sí mismo. Encontró su verdadera misión, la misión que Dios le había pensado y la cumplió con el mismo fervor.
Yo creo, que esta lectura nos quiere decir, que tenemos una misión en esta vida. Todos, los sacerdotes y los laicos, Dios quiere que asumimos nuestra misión. Y a veces cambia el lugar de la misión, hasta la misión misma puede cambiar, siempre hay que ser atentos y abiertos a la voluntad de Dios. No es solamente lo que nos hemos acostumbrados, a veces Dios nos llama al cambio, a un reto nuevo, como lo llamó a San Pablo. A mí me llama ahora a Trujillo, a Alto Moche y al movimiento de Schoenstatt.
A Ustedes también les llama: Sigan comprometiéndose en la parroquia. No han trabajado para el padrecito Reinaldo. Han trabajado para Dios. El los sigue necesitando. No dejen de trabajar por El. Y denle una oportunidad al nuevo párroco. El también necesita su ayuda aquí, ahora al inicio más que nada.
No voy a estar fuera del mundo, les voy a visitar de vez en cuando. Y si se van a Trujillo, visítenme allá también. Ya me dijeron que en Alto Moche viven muchos Santiaguinos, el Apóstol nos va a mantener unidos entonces. Y lo que más nos une es la oración con fe. Quien tiene a Dios en su corazón nunca está solo. Que Dios les bendiga a todos.

Santiago de Chuco, 25 de enero de 2013                             Padre Reinaldo Nann


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